
Anoche escuché la lluvia; esta mañana el cielo está claro y brillante. Anhelo atrapar la brisa suave y comprar vino de albaricoque para compartir, encontrar amigos y beber juntos en el barco de magnolia. Pero, buscando soledad, sonrío ante mi propio cariño. Té frío y humo pálido perduran; nadie a la vista. Del amanecer a ocaso, el tranquilo patio espera, y solo regresan los pájaros cansados, volando en soledad.