
En un rincón de las montañas profundas vive un antiguo clan de honguis. Se alimentan solo de rocío matutino y hojas frescas, recolectan los regalos de la naturaleza. No por el sabor, solo para calmar el hambre. La vida allí es una canción que se repite: sin olas, solo tiempo incesante e ininterrumpido.

Entre colores, florezco