Al final del cuento de hadas hay un pequeño pueblo de honguis. Allí, los honguis se apresuran por la dulzura, cada día comienza con un postre y termina con otro. Los pasteles disuelven las preocupaciones de la vida y hacen cada día más llevadero.
Base
Evo 1
Transformada
El quinto sabor: retorno
Entre colores, florezco