
Caperucita Roja, Caperucita Roja, sin engranajes ni cuerda. ¡Qué apariencia de humano tan extraña! ¡Oh, amigo mío, no la menosprecies! Ella puede elegir sus propios gustos, preguntar y pensar por sí misma. ¡Es tan capaz de amar y odiar, y no tiene miedo a caer!

Llamamiento del bosque