
En el espléndido banquete, bajo una máscara pintada, ¿era el hielo de un fin cercano sobre las cejas? ¿O los recuerdos de años alegres, la primavera brillando en los labios? Todos fueron capturados como figuras en una pintura de Danching, fascinantes pero fugaces. En ese instante, tanto la tristeza como la alegría ya no podían elevarse en una marea sin fin.