En esas noches inquietas y sin dormir, los frágiles susurros resonaban en su mente: "¡Ennio es la columna vertebral de Lorelei!". No se atrevió a abrir los ojos ni a olvidar; en lugar de eso, cosió su arrepentimiento y su anhelo en los hilos.
Base
Evo 1
Transformada
Brotes dorados: cenizas
Horizonte de sueños