
La loong cabalgó el viento de la montaña hacia casa, pero encontró las pinturas esparcidas, pedazo a pedazo, en el aire. Intentó reunirlas; mas solo quedaban dos hojas en blanco. Las ondulaciones del lago inacabado se ahogaron en la luz de la luna, negándose obstinadamente a ser vistas enteras.

Lazos de tinta