
A medida que el pergamino liso se desenrollaba, la loong miró fijamente el espacio vacío, ensimismada. ¿Qué había más allá del fin del cosmos? Una gota de tinta cayó de la punta del pincel, rompiéndose como mil fragmentos de cristal, mitad presentes, mitad desvanecidos, un rastro que se desvanecía.

Lazos de tinta