
En un instante, la carpa koi desapareció en el azul ilimitado. La luz de la luna se arremolinó, y en el centro ondulante, un solo loto ruborizado se erguía con gracia. Envuelto en seda verde, sus pétalos acunaban gotas de luz estelar. Al ver esto, la joven sintió que su corazón se agitaba con un dolor agridulce que no podía describir.