
Cuando la luna se elevó, plateados destellos se dispersaron sobre el lago. En una barca solitaria, el rostro de una joven reflejaba la flor de loto; viejas amigas reunidas por casualidad. Ella golpeó el costado de la barca, tarareando suavemente, cantando sobre las múltiples formas del mundo. La brisa vespertina pasó, los pétalos de loto se balancearon, como si sus pensamientos se encontraran en silencio y asintieran al unísono.