
Usó su primera escama para levantar al bebé envuelto entre las aguas de la inundación, agradecida de no haber pasado por alto el llanto ahogado bajo la crecida. Era una lucha cruda, primaria, por la vida. Al mirar los harapos que lo envolvían, vio que estaban hechos de la ropa empapada de sus padres...

Reencuentro entre lágrimas