
Aquella noche estrellada y tranquila, ella plasmó en papel la melodía que fluía desde su corazón, convirtiéndola en notas escritas. Decidió cantar para el público con ello, ofreciéndoles la revelación de su verdadero yo. Las alas de la historia también fueron suavemente continuadas por su delicada escritura.

Entre colores, florezco