
Desde torpes comienzos, se levantaron una vez más las banderas de colores. Calles y callejones volvieron a teñirse de los matices mortales. Una brillante linterna apareció en una esquina, y los cromalmas se reunieron, riendo y celebrando el cambio de año. En un momento, todas las formas de la vida parecieron regresar. La escena permaneció igual, como si la primavera de una vieja ciudad hubiera encontrado su camino de vuelta a otro mundo.

Ecos de Wanxiang