
Mientras sujetaba con fuerza las prendas destinadas a las entrañas gélidas de la montaña, ignoró cómo su propio abrigo absorbía el agua de la nieve derretida. Con unos ojos más brillantes que la nieve que la rodeaba, reveló sus verdaderos sentimientos a las dos caballeras errantes.

Reencuentro entre lágrimas