
Tiempo después, la historia de la princesita continuó haciendo eco en Campo de Deseos. Cuentan que una vez alguien vio a la princesita y al banquetoro juntos bajo un cielo estrellado, sentados alrededor de una mesa de té, con la luz de las estrellas salpicada a lo largo del dobladillo de su vestido vaporoso.

Instantes de serenidad