
Los vientos cálidos susurran mientras el árbol se inclina bajo el peso de sus frutos verdes. Enjambres de abejas revolotean alrededor de Milo; agitan con sus alas el perfume de la fruta aún inmadura. Por extraño que parezca, aunque picotean lo que aún no ha madurado, sus lenguas ya saborean su dulzura.