
Tras el paso de muchas estaciones, y guiada por el suave zumbido de las gordiabejas, descubrió el secreto de la dulzura y empezó cultivar frutos tan ricos y dorados como la miel. Con el tiempo, la gente la honró, otorgándole el querido título de "Milo Golosa", en homenaje a su más entrañable compañera.