
La juventud florece entre el alba y el crepúsculo en un rostro carmesí cuya belleza el tiempo se llevó; y los pétalos, ahora náufragos, danzan su último vals sobre las aguas. Pero en nuestros amigos sobreviven las pinturas de nuestros días compartidos. Y aquí, entre trazos de tinta y recuerdos, se halla el lugar donde el corazón encontró la paz.

Lazos de tinta