
Antes se consideraba una simple observadora, atraída por la quietud de las copas de los árboles, dándole la espalda al clamor del bosque. Pero cuando vio el antiguo árbol marcado por el hacha y un polluelo moribundo gemir junto a su nido derribado, no pudo permanecer indiferente. ¿Cómo no decidirse a protegerlos?

Soledad entre las ramas