
Los pétalos flotaban por el aire como incienso suspendido, mientras los fuegos artificiales coronaban la larga calle brillante, las multitudes surgiendo, incesantes y vivas. Los peces rojos brillaban en el resplandor del agua, donde las sombras vacilantes permanecían, moviéndose lentamente. En el humo en espiral, aparecían senderos ocultos en fugaces destellos. No pierdas tu camino entre las torres ornamentadas. Calma tu mirada—porque la luz titilante de las linternas oculta secretos que aún no se han visto.