
Bebiendo el rocío bajo los altos cielos azules, cantando entre las nubes. Nacido del arte de la naturaleza, un brillante polluelo batió sus alas y ascendió. Su visión se abrió de par en par. Más allá de las nubes se alzaba una ciudad imponente, innumerables luces titilando, como un atardecer fluido extendido a través de la tierra, cálido y suavemente resplandeciente.