
Atravesó las silenciosas habitaciones de invitados, rodeó los sinuosos corredores del alero y esquivó a la apresurada cocinera. Uf... ¡Solo quedaba una pared baja para llegar a la puerta trasera de la mansión! "Señorita, la profesora de protocolos ya está en el salón de flores". Ay, ¿por qué el mayordomo siempre la descubría cada vez que intentaba escaparse?