
Cuando el mundo humano se durmió, las criaturas de la sombra despertaron. El anciano Coloso perdió su calor al lamerse las heridas; la antorcha temblorosa de un aventurero sobresaltó a las aves que dormitaban... Ella se irguió en las puntas de las ramas como una timonel que transporta nueva vida y muerte con los ojos entornados.