
El antiguo guardián descansa aquí, su tumba está coronada por un árbol imponente. Tiempo atrás, ella estuvo a su lado, incapaz de comprender la compasión que él albergaba en sus ojos. Solo al final empezó a entender: él no dijo ni una última palabra, en cambio, depositó en su palma un cálido puñado de tierra: el peso de un mundo entero.