
Cuando levanta la vista para ver las estrellas, estas se alinean esperando ser nombradas. Cuando baja la vista para pensar en los seres vivos, las creaciones nacen de su palma, abren los ojos y respiran. Mira, piensa, cree, ama. La luz iluminó el bosque, y la eternidad se hizo visible en este momento.

Llamamiento del bosque