
¡Error garrafal! Desde el principio supe que este cariño se fundaba en mentiras, y ahora debo tragar el fruto amargo del desencanto. ¡Basta ya! La luna se hunde hacia el oeste y decido que es mejor dormir, como en tantas noches inquietas, donde en sueños volví al hogar, con mi oscuro cabello mecido por la escarcha y la niebla.