
Ay, con el paso del tiempo y el girar de los años, hasta las plantas y árboles más leales luchan por ganarse el favor de la naturaleza. Entre tormentas y lluvias, se doblan y quiebran; flores nacidas del agua inclinan sus cabezas en silencio. Pulgada a pulgada, sus corazones fragantes se esparcen como pétalos caídos, abrazando la pérdida sin resistencia. Hilo a hilo, sus sentimientos callados se deslizan con el agua corriente, ofreciendo un suave consuelo a esta vida fugaz.