
Una noche de árboles llameantes, linternas de plata y estrellas cayendo como lluvia. El año nuevo amaneció brillante y claro. Las linternas se desvanecieron en la profunda noche al acercarse el amanecer. En el reflejo ondulante del estanque de tinta, una sola semilla espiritual llevó el resplandor persistente de los fuegos artificiales, recogió los colores de la neblina matutina y, dentro de la niebla, tomó forma.