
Una suave brisa sopló, trayendo consigo recuerdos de años pasados. Pensamientos inconclusos surgieron como tiernos brotes, frescos y llenos de vida. Ya sin estar limitada por las reglas del Canon de las Linternas, siguió su corazón y exploró nuevas formas en bambú y seda. La luz fluía sin cesar, floreciendo infinitamente.