
Las plumas espirituales cruzaron mundos para encontrar la vieja nota. Las mareas surgieron en el corazón del pájaro blanco. Tocó suavemente la ventana con su pico, con cuidado de no perturbar sus suaves sueños. La ventana se movió, y una fragancia oculta comenzó a florecer. La niña, sorprendida e incierta, miró hacia arriba, y al ver las alas blancas, la alegría brotó en un instante.