
Hazle cosquillas a la tierra, pisa las hojas secas haciendo ruido; el bosque finalmente se rinde y el camino al paraíso ya no puede ocultarse. El lince de la máscara abre el camino, la ardilla voladora de la hierba guía. ¡Vengan a buscarme! Ella se lleva el hongo que brilla, haciendo que la gran bestia camine de un lado a otro desesperada.