
Un pabellón solitario, una suave lluvia de pétalos caídos; una sola brizna de hierba bebiendo dulce rocío; un pez agitando ondas en el estanque. Ella permaneció bajo una sombrilla de papel, sus ojos siguiendo los ecos de cada círculo hasta que su propio corazón se agitó con el aliento tranquilo de la primavera.

Paleta de sinos