
La joven ya no vagaba por montañas y ríos. En cambio, se sentaba a su lado, preparando té y viendo caer la nieve juntos en la Cima del Loong. El tiempo transcurría suavemente allí, y en la suave risa de la charla ociosa, los años se escapaban en un abrir y cerrar de ojos.

Paleta de sinos