
Bajo la luna, pintaba y tocaba la cítara, y en ese sopor errante, su amiga nunca notó la dulzura en sus ojos. En esa clara noche de viento y luz de luna blanca, ella dibujó esas cejas gráciles a la luz de la lámpara, hablando suavemente de la despedida que se avecinaba.

Paleta de sinos