
El cielo lucía despejado y claro, la noche profunda sin rastro. El pájaro blanco voló largo sobre él, observando el interminable flujo de vidas abajo. El mercado prosperaba como seda tejida, pero había una cosa que faltaba: la suave sonrisa que alguna vez conoció. La pérdida surgió en su corazón. Entonces, de repente, una brisa llevó una pizca de dulzura, filtrándose lentamente en su propio aliento.