
Mientras esa figura blanca surcaba el radiante cielo vespertino, los pensamientos de la hongui se remontaron a una brillante mañana de antaño. Estaba ayudando a un polluelo a punto de caer, cuando una tenue silueta se deslizó entre las sombras de los árboles; sus plumas se agitaban y temblaban como hilos del destino.

Soledad entre las ramas