
Mientras observaba cómo el amanecer y el anochecer se alternaban, meditaba en su soledad centenaria. Hojas nuevas brotaban de un verde pálido de la madera podrida, y ramas viejas se convertían en polvo. Este interminable y grandioso ciclo de decadencia y florecimiento pesaba sobre sus alas como la noche más oscura.