
¡Debes ser sumisa! ¡Debes ser obediente! ¡Debes someterte a las expectativas y postrarte ante el destino! ¡Alisa tus garras! ¡Arranca tus espinas! Conviértete en un reflejo dócil en sus pupilas. Hasta que tus pasos se entierren en las hojas secas y tu respiración sintonice con la tierra podrida.

Llamamiento del bosque