
Espera y espera, anhela y anhela, por miedo a perder el momento de la revelación. Cuenta y cuenta, mira y mira, por miedo a que los duendes se equivoquen de camino en el bosque. Hasta que la orquídea mariposa cambió silenciosamente su apariencia, ¡ven aquí! ¡ven aquí! Las alas de mariposa listas para volar hacen que su corazón se agite.