
¡Vengan, compañeros de creación y sangre indómita! Los arbustos bajan sus brazos cargados de bayas, el canto de los pájaros ya ha guiado al lugar secreto; llenamos el viento con canciones alegres y medimos la tierra con nuestros pies. El bosque es el hogar eterno, todas las cosas nos permiten correr salvajemente.